Trabajo y Salud (II): Trabajar de pie

Foto NachoVeíamos en nuestro último artículo (trabajo de oficina) que millones de personas pasan “un tercio” de su vida frente  a la mesa de su despacho, con menoscabo de sus espaldas. Pero no son pocos los empleos que conllevan largas jornadas de pie: la limpieza, la hostelería, los vigilantes, buena parte de la policía, la enseñanza, etc. Estas y otras profesiones no citadas acarrean problemas de salud que comentamos a continuación.

Trabajo y salud: pros y contras de trabajar de pietrabajo y salud, trabajar de pie pixabay.com

Estar de pie, en principio, ya supone un cierto ejercicio físico porque hay que trabajar toda la musculatura del cuerpo (de tobillos a cuello) para mantenerse erguido. Desde ese punto de vista supone una cierta ventaja en comparación con la gente que trabaja sentada. Sin embargo, tenemos que volver a insistir en el hecho de que hemos evolucionado andando y de que nuestro cuerpo se desarrolla y conserva adecuadamente cuando camina.

  • El estar de pie muchas horas es malo para la circulación, produciendo varices por ejemplo. ¿Por qué? Pues porque el cuerpo humano tiene tres corazones: uno en el pecho y otro en cada planta de los pies. En la planta del pie tenemos una finísima red de capilares que se estrangulan al estar de pie pero se masajean al caminar, impulsando con fuerza la sangre piernas arriba. La propia musculatura de las piernas comprime al andar la red venosa actuando a modo de bomba de retorno.
  • Pero además la bipedestación durante largo tiempo comprime las articulaciones (especialmente rodillas) sobrecargándolas y acelerando procesos degenerativos (artrosis) o irritativos (artritis). Al andar, el propio juego de la articulación va trasladando la carga del cuerpo alternativamente a distintos puntos de la misma, repartiendo la sobrecarga y protegiéndola.
  • Las largas horas de pie castigan especialmente a los pies, generando desestructuración del mismo o exacerbando las existentes. Si la bipedestación va acompañada de calzado inadecuado puede generar o acelerar deformidades como:

– Juanetes en el caso de llevar zapatos de punta estrecha.                                                     – Hundimiento de los metatarsos en el caso de un exceso de tacón (más de 5 cm).       – Fascitis plantar en el caso de zapatos sin cambrillón de acero (un fleje que hace de      puente entre el tacón y la suela, para que el zapato no se combe con nuestro peso)

  • Por último la incomodidad de estar largas horas de pie nos puede llevar a buscar posturas “de descanso” que pueden ser malas para la espalda produciendo lumbalgias.

¿Qué podemos hacer?

De lo expuesto anteriormente se puede deducir que:

  • Hay que llevar un calzado adecuado como vimos en su día en el artículo sobre calzado y salud.
  • En lo posible, procurar caminar en vez de estar parado. Esto es más fácil para un vigilante o un policía que para el/la emplead@ que tiene que estar detrás de un mostrador.
  • Sentarse 5 o 10 minutos por cada 50 que se esté de pie.
  • Si el pie ya tiene alguna desestructuración, llevar plantillas ortopédicas correctoras.
  • Si además hay que levantar peso, (estibadores, cocineros, albañiles…) utilizar fajas de esfuerzo, sólo para el momento en que se realice. El uso continuado de la faja debilita la musculatura. LINK

Hemos de recuperar al cazador-recolector que llevamos dentro e incorporar el movimiento en nuestros quehaceres diarios.

Ignacio Nájera García-Segovia                                                                                                                         Gerente de ortopedia, Orto-Center, S.L.

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